Por qué hacer dieta no sirve para adelgazar

Imagen creada por freepik

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Es común que cuando alguien quiere adelgazar se ponga a sí misma “a dieta”, esto es, o bien seguir una metodología determinada cuando come ( no mezclar hidratos con proteinas, evitar comer grasas, azúcares, contar las calorías, etc.), o bien restringir lo que come por “sentido común” (=comer menos)

Escuchamos decir “ponte a dieta”, “estoy a dieta”, “me voy a poner a dieta”…A nivel mental vamos a ver por qué no funciona esta manera de pensar y relacionarnos con la comida para conseguir el objetivo de perder peso.

Quizás alguna vez hiciste dieta y adelgazaste. Y…¿qué pasó más adelante? En la mayoría de los casos las personas que hicieron dieta después recuperaron el peso perdido. Vamos a ver también por qué ocurre esto.

  1. PROHIBIR ALIMENTOS = AUMENTAR DESEO

Cuando estás a dieta restringes ciertos alimentos. Por ejemplo: “puedo comer lechuga y verduras y no hamburguesas o frutos secos”. Te autoimpones comer unos alimentos y te prohibes otros.

Cuando nos prohibimos comer lo que sea, a la vez que hacemos un ejercicio de voluntad estamos generando un deseo que va creciendo y creciendo. Para la mente no existe el NO. Es decir, que si me autoimpongo NO comer chocolate, en mi mente se aparece una y otra vez el chocolate, por el simple hecho de mencionarlo y pensarlo.

He facilitado sesiones para adelgazar para muchas personas, y siempre recuerdo con cariño a una clienta que decía  “a mi no me gusta el chocolate, pero cuando estoy a dieta sólo pienso en comer chocolate”. Al prohibirse comer chocolate éste aparece en su mente una y otra vez.

Así pues, prohibirnos comer alimentos, en lugar de favorecer que no lo comamos, genera el deseo de comerlo. No funciona. Es como decirle a un niño pequeño que no se suba en la silla: “no te subas a la silla, no te subas a la silla, no te subas….” ¿dónde va? A subirse a la silla. Igual funciona nuestra mente.

2) ANSIEDAD POR LA COMIDA

Quizás estás pensando…bueno, pero… ¡si no me lo prohibo estaré todo el día comiendo patatas fritas, o bombones, o pizzas!

Cuando nos prohibimos comer ciertos alimentos, ya hemos visto que aparecen en nuestra mente de manera automática y reiterada. Y bueno, los vamos rechazando con gran fuerza de voluntad, y con suerte no los comemos y nos sentimos satisfechos.

Sin embargo, esos alimentos prohibidos al aparecer una y otra vez en nuestros pensamientos, y negarnos a comerlos, el resultado es que estamos generando ansiedad por comerlos: lo deseo…pero no puedo comerlo…lo deseo…pero mejor no lo como…ojalá…pero no….sólo un poquito…mejor no…etc.. Este vaivén de pensamientos e intenciones hace que sintamos ansiedad. Tarde o temprano ¿sabes qué pasará?

Muchísimas personas dejan de prohibirse alimentos y automáticamente desaparece la ansiedad que sentían hacia cierta comida. Luego veremos cómo hacer esto.

3) EL ATRACÓN

Inevitablemente, antes o después de finalizar la dieta, nos dirigiremos a los alimentos prohibidos con mucha ansiedad. Ansiedad que se ha ido generando cada vez que los hemos prohibido. Y no comeremos un poquito de chocolate, bollos o chorizo. Nos comeremos todos los que se nos pongan por delante, porque recuerda, estás comiendo desde la ansiedad generada hacia este alimento.

Esto es algo mental. Cuando aprendemos a escuchar el cuerpo, el comportamiento es diferente. Cuando vinculamos lo que comemos con lo que nuestro cuerpo necesita evitando prohibirnos nada, se genera un equilibrio hermoso que nos lleva a comer lo que necesitamos, satisfaciendo también nuestros deseos.

Vamos a ver cómo es esto:

  1. Si me apetece un dulce, soy consciente de las sensaciones de mi cuerpo cuando  lo quiero, lo como conscientemente y lo saboreo, entonces lo disfruto y dejo atrás la culpa, entonces no sólamente aporto nutrientes a mi cuerpo, sinó que me he regalado un momento de placer (suponiendo que disfrute ese dulce, también puedo descubrir que la realidad de comer ese dulce no es tan satisfactoria como yo creía). 
  2. Una vez he tenido este momento de goce además del dulce en el cuerpo, ya no voy a necesitar más este alimento. Mi cuerpo pedirá otras cosas, y mi mente también.

Sin embargo, a menudo me encuentro con personas que comen esos dulces desde la mente. Y ni siquiera los saborean completamente cuando los comen, disfrutan del hecho de estar comiendo ese dulce, pero pasan por alto las sensaciones físicas en sus cuerpos. Escuchar nuestro cuerpo es clave para nutrirnos con aquello que necesitamos y equilibrar nuestra alimentación.

4) PASAR HAMBRE NO FUNCIONA

Cuando pasamos hambre física, esto es, que nuestro cuerpo pide alimento pero no se lo damos porque queremos comer menos para adelgazar, lo que conseguimos es activar nuestra parte más instintiva, y llega un momento que comeremos descontroladamente debido a nuestro instinto de supervivencia.

Por lo tanto, restringir no funciona a la larga. Es como poner un parche en un pinchazo de una rueda. Puede que parezca funcionar en un primer momento, y nos sirva para recorrer un tramo del trayecto,  sin embargo a la larga no funcionará y necesitaremos cambiar la rueda. De esta manera restringir puede que parezca funcionar en un primer momento, no obstante, a la larga,  habituar nuestra mente y cuerpo a la negación, provocará efecto rebote ya que estamos dejando de atender señales importantes relacionadas con lo que anhelamos y necesitamos.

Y no se trata de “darnos todos los caprichos que queramos”, estoy hablando de hacer las paces con la parte de nosotros que anhela ciertos alimentos. Ni restringir ni convertirnos en esclavos de esa parte de nuestra mente. Hacer las paces es el camino que nos lleva al equilibrio.

5) LUCHA ENCUBIERTA

Muchas personas expresan no vivir en lucha con la comida, dicen “yo no me prohibo nada”, comen lo que les apetece y no viven con la sensación de restricción. Sin embargo ocurre que aunque comen lo que les apetece, conviven con un sentimiento de culpa por hacerlo, en las conversaciones con estas personas suele aparecer el “no debería comerlo” “sería mejor que no lo comiese” “ya sé que no me conviene” etc.

Esta es otra forma sutil de prohibirse ciertos alimentos: la prohibición está, aunque se la saltan todo el tiempo.

Cuando me refiero a hacer las paces, a evitar prohibir alimentos, no me refiero a saltarnos prohibiciones, sino a desactivarlas. Y esto se consigue primero, tomando consciencia de cómo me prohibo ciertos alimentos, y segundo empezar a comer lo que antes prohibíamos con una actitud amorosa, disfrutando de la comida y sobre todo saboreándolo lentamente, para que no sólo disfrute la mente, sino también el cuerpo (sensaciones en la boca: texturas, sabores, etc.)

6) EL DIÁLOGO INTERNO

Adelgazar es una cuestión también relacionada con cómo nos hablamos a nosotras mismas. ¿Qué me cuento sobre mi cuerpo? ¿qué me digo cuando ingiero uno u otro alimento? ¿me miro en el espejo y me digo algo agradable, o me castigo por no ser cómo creo que “debería”?

Este aspecto es interesantísimo, y clave, para poder lograr sentirnos personas satisfechas viviendo en nuestros cuerpos. Hay personas que logran adelgazar hasta un peso que consideran adecuado, y sin embargo siguen sintiendo insatisfacción. Del mismo modo, hay personas que aunque no están en el peso que les gustaría, se sienten cómodas en sus cuerpos, disfrutan y viven el trayecto hacia ese peso ideal de un modo ligero, divertido, y en paz.

Por eso tomar consciencia de qué pensamos y cómo nos hablamos es tan importante para perder ese peso con el que no quieres vivir. Hay ocasiones que esta parte es muy intensa, quizás desde que eras una niña o niño has recibido mensajes (y has repetido y perpetuado) de lo “inadecuado” de tu aspecto. Transformar estos mensajes, en un aspecto más en el proceso de cambiar la relación con nuestro cuerpo y la comida, para así lograr vivir con el peso deseado.

7) SOLUCIONES

El camino hacia lograr vivir con el peso que desea cada persona, es único. Hay tantos caminos como personas. Por eso es importante respetar el camino que estás haciendo. Si estás leyendo estas líneas seguramente ya estás en ese camino, aunque todavía no estés observando los resultados que deseas.

  • Así que para empezar, aceptar y respetar el camino propio es paso número 1.
  • Escuchar las sensaciones del cuerpo, en el estómago cuando vas a comer, en la boca mientras saboreas, el nivel energético después de comer, etc.
  • Evitar prohibirte alimentos, y comerlos desde el disfrute y la escucha del cuerpo.
  • Tratarse con cariño: alguien que quiere hacer un cambio en su vida va a transitar espacios nuevos, y es natural sentir miedo e incertidumbre en el proceso. Por este motivo es tan importante ser cariñoso con un@ mism@.

Si quieres acompañamiento en tu proceso de escuchar a tu cuerpo y adelgazar puedes escribirme aquí.

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¿Cuándo es el mejor momento para dejar de fumar?

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El mejor momento para dejar de fumar es…cuando tú decidas. He facilitado sesiones para dejar de fumar para miles de personas,  y la verdad es que hay casos de todo tipo. Desde personas que vienen a acompañar a un amigo o familiar a la sesión y se apuntan en el último momento (y lo consiguen!), personas que lo llevan planeando muchísimo tiempo y se han preparado conscientemente, personas que esperan al primero de enero o septiembre para hacer el cambio en sus vidas, personas que eligen cuidadosamente el momento para estar tranquilas, personas que viven muchos cambios a la vez en sus vidas y deciden también cambiar este hábito (y lo consiguen!).

Así que no creo que haya un momento ideal único para dejar de fumar. Si bien opino que cada persona sabe cuál es su mejor momento, aún cuando lo decide con dudas.

1) DUDAS

La cuestión de las dudas da para un post o un vídeo entero. Dejar de fumar es, en definitiva, una decisión personal que toma cada persona, y como decisión es natural sentir dudas, incertidumbre, inseguridad. Ante cualquier decisión en nuestras vidas es natural sentir estas emociones, pues lo mismo con dejar de fumar.

Están las dudas de ¿lo conseguiré? ¿seré capaz de mantenerme? ¿será esta vez la definitiva? ¿me costará esfuerzo y me rendiré? Por eso es importante tener un actitud abierta e ir a por todas. Todas las personas hemos tomados cientos, miles de decisiones en nuestras vidas, y en muchísimas de ellas (si no todas) hemos tenido éxito. Por lo tanto, tener éxito en las decisiones es algo que hemos practicado. Y no sabremos cuál es el resultado hasta que no demos el paso.

2) ¿RECAERÉ?

La cuestión de las recaídas es un tema que preocupa a muchas personas. Hay personas que quizás lo lograron en algunos momentos en sus vidas, y después recayeron. O que lo han dejado muchas veces, con o sin dificultad, y después han recaído todas las veces. Hay personas que ya no confían en sí mismas para conseguirlo, y ni siquiera lo intentan. Aquí destaco 2 aspectos.

1) Perdón hacia el pasado.

Lo primero que me parece importante destacar en esta cuestión es el perdón hacia uno mismo. No importa las veces que recayeras, o que lo intentaras, o que lo dejaras de intentar. Eso forma parte del pasado, de pasos que diste y tuvieron un sentido, aunque no lo puedas comprender todavía. Es una cuestión de respeto a las decisiones del pasado, aunque no estemos de acuerdo con ellas.

¿Para qué respetarlas? Cuando rechazamos lo que hicimos, o quisiéramos que fuera distinto, estamos en lucha con lo que fue y solemos sentir culpa y rechazo hacia nosotros mismos. Estos sentimientos de rencor, ira, decepción en lugar de ayudarnos a conseguir el objetivo están obstaculizando que lo logremos. Por tanto, es importante perdonar cualquier acción o situación del pasado para poder continuar y lograr el objetivo de dejar de fumar.

2) Compromiso con la decisión.

Y la otra cuestión importante es el compromiso. ¿cómo de comprometid@ estás con vivir una vida libre del tabaco? Hay personas que dejan de fumar, sienten la liberación propia por no tener que comprar tabaco, empiezan a disfrutar de las ventajas de no inhalar tóxicos, se ven la piel más suave, respiran mejor, saborean más los alimentos, después se acostumbran a las ventajas…tienen un mal día, o una fuerte discusión y…¡recaen!

Muchas de estas personas expresan que saben que van a recaer, que saben que van a tomar el cigarro y volver a lo de antes. Y aunque una parte de ellas no quiere, hay una parte que se deja llevar y…¡lo toma!

En estos casos cabe revisar cuál es el compromiso consigo mismos para vivir de esta manera liberada del tabaco. En general un único cigarrillo sería suficiente para volver a activar el hábito de fumar, sin embargo no es determinante. Hay muchísimas personas que fuman un cigarro, y se dan cuenta que no es lo que quieren (volver a fumar de nuevo), se perdonan y siguen adelante con su vida libre del tabaco.

Por tanto, ¿estoy tan comprometida conmigo y mi vida libre del tabaco que soy capaz de priorizar esto ante cualquier circunstancia? ¿cómo de importante es esta decisión para conmigo? ¿estoy decidida a ir a por todas?

3) PODER O NO PODER

Quiero dejar de fumar, lo quiero con todas mis fuerzas, pero…¿lo podré conseguir?” Tal y como dije anteriormente, tener dudas es natural, y forma parte del proceso. Veamos maneras de enfocar esta cuestión.

Imaginemos que quiero saber el resultado de un partido de fútbol antes de empezar. O que quiero saber el movimiento del mercado inmobiliario en un futuro. O si será o no una buena opción que compre un determinado coche. Puedo buscar referencias, y estudiar tendencias, sin embargo los resultados sólo los obtenemos pasando por la experiencia. ¿Qué nos alienta y nos da ánimos a las personas? la fe y la confianza. Confiar en que podemos nos da seguridad suficiente para atravesar las dudas naturales y mantenernos firme en nuestro objetivo.

Me preguntan algunas personas ¿tú crees que yo lo podré conseguir? Me gusta, por defecto, confiar en las personas. Confiar en aquellas personas que venís confiadas a mi para que os acompañe en esta transición importante como es abandonar el hábito de fumar. Así que yo confío en que lo conseguiréis. ¿qué clase de acompañamiento estaría ofreciendo si no confiara?

Sin embargo más importante que si yo confio o no, es ¿confías en que lo conseguirás? ¿te ves como una persona no fumadora?

He visto personas de todo tipo conseguir su objetivo, personas desconfiadas (exteriormente), aparentemente abatidas, con miedos y resistencias, personas que deciden dar un paso adelante y logran vivir lejos del hábito de fumar. Personalmente considero que poder o no poder está relacionado con querer o no querer. Y aquí es importante hacer un ejercicio de honestidad personal con uno mismo, y averiguar si VERDADERAMENTE deseo dejar o no de fumar.

Hay personas que vienen diciendo “tengo que dejar de fumar”, quizás por una cuestión de salud, porque el médico se lo ha aconsejado o porque han vivido experiencias de salud muy delicadas. En este caso, más importante que “tener que” es “querer conseguirlo”.

Recuerdo una clienta que después de dos sesiones enfocadas a dejar de fumar me dijo: “Sonia, me he dado cuenta que no quiero dejar de fumar. Que es mi manera de ser rebelde y ahora ya no quiero dejar de fumar.” Quizás pensarás que fue un fracaso, sin embargo esta persona me dio las gracias por las sesiones y por haberse dado cuenta que no quería dejarlo.

¿Qué quiero decir con esto? Que para conseguir cualquier cosa en la vida, también dejar de fumar, necesitamos aliarnos con nosotros mismos. Y si hay una parte de ti que no quiere dejar de fumar, o encuentras la manera de aliarte con ella, o impedirá que lo consigas.

En un caso como el anterior, esta clienta decidió quedarse ahí, y tal vez más adelante replantearse dejar de fumar. Y hay otras personas que deciden QUERER dejar de fumar. Es decir, localizar qué parte de ellas no quiere y dialogar con esa parte.

4) IDEAS POSITIVAS ASOCIADAS CON FUMAR

Y quizás te preguntarás ¿cómo dialogo con una parte de mi que no quiere dejar de fumar? Lo primero es detectar esa parte: tomar consciencia de ella.

Aunque en nuestros días conocemos todos los inconvenientes de salud asociados con el tabaco, lo cierto es que hay una parte de la mente que asocia fumar con aspectos positivos. Si no, nadie fumaría. Esos aspectos pueden ser:

  • me relaja
  • me concentra
  • me siento rebelde (hago lo que me da la gana)
  • tiempo de relajación
  • tiempo para mí
  • me da seguridad
  • etc.

Hay una parte de la mente (subconsciente) que ha asociado fumar con algunos aspectos positivos para ti. Aunque consciente y racionalmente sabemos que fumar no relaja (en realidad genera estrés sobre el organismo por la inhalación de tóxicos, y lo que relaja es el mono físico que produce la nicotina), ni concentra, ni nos otorga poder personal, ni aporta seguridad personal…hay una parte de la mente que lo ha asociado a la seguridad, la relajación, etc.

Entonces, tomar consciencia cómo esto es así, y cambiar esta asociación es clave para facilitar dar el paso a vivir sin tabaco. Esto es lo que cambiamos con hipnosis, las asociaciones mentales hacia el tabaco. No es indispensable hacer hipnosis para conseguirlo, aunque es una herramienta muy útil que ha ayudado a muchísimas personas.

Que la hipnosis funcione tan bien para abandonar este hábito es un reflejo del componente mental importante que subyace en este hábito. Darte cuenta de estas asociaciones mentales y ponerlas a prueba (es decir, corrobar que no son ciertas) te ayudará a soltar el hábito de fumar.

Por ejemplo, si te das cuenta que cuando sales de la oficina, o de clase, siempre fumas porque te da la sensación de que te desahogas (paradojico porque en realidad, físicamente, uno se ahoga con el humo), puedes conscientemente evitar fumar ese cigarro, con la intención de darte cuenta de qué es lo que te pasa, con la intención de experimentar qué vives en ausencia del tabaco, y comprobar que puedes desahogarte de otros modos. Evidentemente puede que eches de menos el cigarrillo, esto forma parte del hábito, sólo enfócate en experimentar tus recursos para desahogarte.

5) LO NUEVO

Algunas personas vienen a las sesiones con mucho miedo: ¡ay, ay, ay!

Primero: es natural sentir miedo, inseguridad, incertidumbre. Forma parte del proceso del cambio. Si no sintiera ninguna de estas emociones, cabría replantear si estoy adentrándome en algo nuevo o no.

Segundo: Al ser un cambio lo que quiero conseguir, quiere decir que voy a vivir algo nuevo, y quizás en algún momento es “raro”, o no estoy acostumbrada a vivirlo. Así que es importante tener una mente abierta a vivir experiencias distintas, que no tienen por qué ser desagradables, así que te invito a experimentar el cambio con alegría, con ganas de pasarlo bien. ¡Cuánto podemos sorprendernos cuando nos decidimos a disfrutar!

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Si quieres que te acompañe para dejar de fumar, contáctame aquí.

Recaídas…¡oh, no!

humo recaidas

¿Te pasa que has dejado de fumar muchas veces, pero después recaes y ya no confías en que vayas a conseguirlo?

Hay algunas personas que tienen relativa facilidad para dejar de fumar. lo dejan una temporada (con o sin ayuda), se sienten orgullosas y satisfechas y creen que no volverán a fumar…y….al cabo de cierto tiempo….recaen. Y de nuevo en otro momento se animan, vuelven a dejar de fumar, se sienten satisfechas y….al cabo de cierto tiempo…recaen de nuevo.

Acumulan una serie de experiencias de satisfacción-decepción-satisfacción-decepción y se sienten frustradas y desanimadas.

Cuando ya se ha repetido varias veces esta circunstancia, la confianza en sí mismas suele disminuir, y se dirigen al hecho de dejar de fumar con desaliento, preocupación, a medio gas.

A mi me gusta enfatizar en estos 3 aspectos:

  1. Que hasta ahora las cosas hayan sido de un modo determinado, no quiere decir que sean igual a partir de ahora. De hecho, cada momento es único, aunque en general vivamos de espaldas a este hecho. Así que sólo lo que ocurra será distinto esta vez, si me doy permiso para que así sea. Confía en ti (siempre).
  2. Cabe revisar el tipo de compromiso que adquiero cuando me decido a dejar de fumar. El compromiso es lo que me mantendrá como ex-fumadora ante cualquier dificultad, desaliento en mi trayectoria vital o quizás momento de mucha tensión que asociaba con el cigarrillo. Puedes hacer algún ritual para fortalecer tu compromiso, los rituales tienen fuerza a nivel subconsciente (que es la parte de la mente que mayormente dirige nuestras vidas). En las sesiones realizamos un ritual para potenciar esa parte de ti que quiere conseguirlo al 100%.
  3. La culpa. Me encuentro a menudo con personas que recaen que se sienten culpables, decepcionadas, frustradas. Sienten que se fallan a sí mismas, e incluso hay quien me ha dicho que siente que me había fallado a mi (yo le acompañé a dar el paso en una sesión con hipnosis). Es natural sentir decepción y frustración, sin embargo quedarnos estancadas en estas emociones no nos ayuda a conseguir nuestro objetivo. Mi forma de verlo es la siguiente: siente tu frustración o decepción…y una vez vivida…déjala ir. Y continuamos hacia adelante. La culpa nunca ayudó a nadie a sentirse mejor. Dejémosla a un lado. Y otorguémonos el poder de ir hacia lo que queremos.

¿Quieres dar el paso?

El próximo sábado 6 de mayo facilitamos un taller para conseguirlo en 3 pasos: Cuestionario pre-sesión + Sesión de 2h + Audio de refuerzo

Además, si antes quieres conocerme, y conocer el método que te ayudará el dar el paso definitivo, vente el viernes 5 de mayo de 19h-20’30h a la conferencia gratuita: Dejar de fumar con hipnosis en 3 pasos.

¿Dónde?

Training Consult

Paseo Maria de la Cabeza nº 17 2ªA. Madrid.

(muy cerquita de Atocha)

Inscríbete aquí:

info@trainingconsult

699 380 440

91 539 18 10

606 444 592

Tengo que dejar de fumar

dejar fumar fácil

Algunas personas  que vienen a las sesiones para dejar de fumar expresan “yo es que tengo que dejar de fumar”. Algunas movidas por la salud, otras por orgullo, otras por cuestión económica. Lo que quiero destacar es que dicen “Tengo que”.

Se autoimponen la obligación de dejar de fumar, porque consideran que su motivación es de máxima importancia y así lo deciden. Sin embargo, en ocasiones, esta obligación autoimpuesta no concuerda con un deseo interno.

Hay personas que asocian fumar con ser una persona rebelde, o con momentos de placer, otras personas lo asocian con su poder de decisión (como la idea imperante social es que fumar es perjudicial o “malo”, quieren contrariar esa norma, o se sienten bien no acatándola).

El caso es que para conseguir dejar de fumar, si queremos que se mantenga en el tiempo necesitaremos algo más que una imposición. La imposición, obligación, “tengo que” puede servir durante un tiempo, pero tarde o temprano el deseo y las ideas ligadas a emociones de rebeldía, autodeterminación, placer… salen a la luz.

Invito a estas personas a que se orienten para querer y desear dejar de fumar, en lugar de tener que dejar de fumar. A tomar como aliada a la parte de su mente que es emocional, a cuestionar las ideas que tienen asociadas como positivas a fumar. Las emociones guían más nuestra vida que la parte racional e intelectual, por tanto es una manera eficiente de utilizar nuestras capacidades.

Por ejemplo, a personas que dicen que les gusta fumar, les invito a que cuestionen esta verdad. ¿Y si realmente no me gusta tanto? o personas que creen que hacen uso de su rebeldía fumando les invito a preguntarse ¿y si realmente cuando pienso que me rebelo en realidad estoy rindiéndome hacia el poder de la tabacalera? (esto es un ejercicio, se trata de preguntarse reiteradamente, para encontrar respuestas diferentes a las habituales, es normal que la primera respuesta que te venga sea la antigua).

Quizás te preguntas si te invito a engañarte porque piensas que verdaderamente te gusta fumar. Y si así lo piensas, seguramente así lo sea. No quiero luchar por tener razón, esto es una invitación a cuestionar lo que damos por hecho, de manera que puedas avanzar más ligera hacia conseguir tu objetivo: dejar de fumar.

La pretensión de este cuestionarmiento es facilitar que tu parte emocional esté de tu parte en tu decisión final de dejar de fumar. En realidad, cualquier idea que nos hagamos es plausible, todas las opciones son viables (me gusta fumar, no me gusta: en unos momentos quizás si, en otros momentos seguramente no), y a lo que te invito es a que encuentres los espacios en tu mente para conseguir abandonar este hábito, que libremente quieres abandonar (si estás leyendo este texto).  Encontrar espacios para recuperar tu poder personal, en lugar de dárselo a ideas que te dificultan vivir como verdaderamente deseas.

Adelgazar. Bajar de peso. Disfrutar.

adelgazar fácilmente

 

Adelgazar. Querer adelgazar. Bajar de peso. Verme más guapa. Sentirme a gusto con mi cuerpo, mi imagen. A menudo vemos estos deseos como algo superficial, caprichoso, con poca profundidad o importancia vital. Un antojo.

Sin embargo, un mismo objetivo aparente moviliza aspectos internos variados en cada persona. Y lo que para mí es simplemente sentirme más a gusto con la imagen que veo proyectada en el espejo, puede tener que ver con cargas emocionales de las que me quiero liberar. Para ti, bajar esos kilos que tienes en mente, puede significar vivir más ligero tu día a día y tus relaciones en general. Para otra persona, ponerse la vestimenta que le gusta y sentirse cómoda puede estar relacionado con su autoafirmación y con conseguir lo que se propone.

Recuerdo un verano, cuando estaba en formación como terapeuta gestalt, que después de un trabajo intenso con el cuerpo, al visitar la playa me di cuenta de cómo de hermosos eran cada uno de los cuerpos que veía. Todos. Además era una playa nudista, no había ropa que embelleciera, escondiera, insinuara. Tal cual. Cuerpos enteros, desnudos en la naturaleza. Y veía la hermosura de las curvas, cuerpos fibrados y no, tranquilamente paseando o tomando el sol. Un paraíso de tranquilidad y aceptación.

Cuando hablamos de aceptar el cuerpo muchos interpretamos que seamos como seamos debemos sentirnos bien. Y es una idea hermosa. Sin embargo, también puede convertirse en una cárcel, la cárcel del “tengo que resignarme”. Creo que a menudo, en estos días, nos confundimos, o hemos confundido entre aceptarnos y resignarnos.

Adelgazar, engordar, fibrar, flexibilizar…creo que atienden a deseos no únicamente estéticos. Y para cada cuál son diferentes. Por eso querer adelgazar no es sólo bajar de peso y conseguir una figura que tengo en mente previamente. Para mí es iniciar un proceso de autoconocimiento, con diversión y exploración en el que atravesar de un estado a otro. Y por eso me ilusiono al acompañar a personas que quieren adentrarse en esta aventura.

Para mí es una reconexión con el propio cuerpo, con la propia sabiduría y poder personal. Y esto es para mí de lo más mágico y poderoso que experimentamos las personas cuando nos abrimos a nuestros deseos, anhelos y aspiraciones.

Te deseo un feliz encuentro con tu sabiduría. Aloha. <3

“¿Qué es lo que me pasa?” La verdad se asoma sin aliños.

ojo

A veces creemos que no sabemos lo que nos pasa. Y no es más que una parte de nosotras* que no quiere asumir lo que está pasando. Quizás hay creencias en nosotras que dicen que deberíamos ser educadas, mantener los compromisos adquiridos, aún cuando nos sentimos dubitativas…incluso puede que dudemos de nosotras o queramos sentirnos de un modo distinto…puede incluso que nos traicionemos o culpabilicemos por sentir rechazo hacia algo con lo que habíamos asumido un acuerdo (quedar con alguien, hacer un encargo, visitar a un familiar, asistir a una fiesta, etc.).

Y sin embargo, hay una parte en nosotras suficientemente viva como para mostrar incomodidad, desgana, rechazo hacia ese compromiso. Es algo que quizás no va con nosotras ahora (aunque nos gustaría pensar que si), quizás es algo que no sintoniza con nuestra versión de hoy, o simplemente nos va a suponer un esfuerzo asistir para encajar en ese lugar al que, por lo que sea, no queremos asistir.

Y nos empeñamos, o empeñábamos en pensar, decir, explicar…”no sé qué me pasa…pero me da pereza” “no sé qué me pasa…pero me siento mal” “no sé qué me pasa…” ¡Si! ¡Sí sabemos qué nos pasa!, y no queremos asumirlo. O no sabemos.

Me gusta defender cada paso del camino, porque pienso que todo tiene un sentido. Me gusta defender también el paso intermedio del “no sé qué me pasa”, porque no saber qué nos pasa, o no saber en general, forma parte del proceso de llegar a saber. Y sin embargo, mantenernos ahí más tiempo del necesario va en contra nuestra. Perdemos energía, tiempo, coherencia.

Así que aquí estoy, con la fuerza que me da ver claramente que me estaba enredando en mis pensamientos. Aclarando mis compromisos para sentirme coherente, fuerte, viva. Y compartiendo contigo, que has decidio llegar hasta aquí. Cuántas veces he escuchado…”no te tomes en serio, que estás menstruando”. Y yo lo cambio ahora por “tómate muy en serio, que estás menstruando y la verdad se revela sin aliños”.

Gracias por este rato.

*Utilizo el plural femenino incluyendo lo masculino y femenino.

¿Cómo me quito la ansiedad?

Me encuentro con personas en consulta que quieren “quitarse” la ansiedad. Esto es comprensible si entendemos que sufren, que viven momentos incómodos muy intensos, que no viven su vida como les gustaría, a veces momentos de pánico realmente agudos.

Sin embargo, cuando expresan que quieren “quitarse” que “desaparezca” a menudo va ligado con una exigencia de que eso no ocurra. Que sus vidas sigan igual en todos los aspectos, excepto de ese sentimiento de ansiedad.

No obstante, esto es justamente lo que dificulta que desaparezca la ansiedad. La ansiedad no viene de fuera para instalarse…es una señal de algo que está ocurriendo en mi vida. Y es clave saber qué quiere decir esta señal, para reorganizar mi vida y que así…desaparezca.

Hay etapas en las que queremos machacar la ansiedad, arrancarla, y mandarla lejos, como si no tuviera que ver con la nosotras*. Y…bueno…existen pastillas que la camuflan, la tapan, y parece que ha desaparecido. Pero si vienen a verme es porque no quieren tomar estos fármacos para tapar.

Es importante darnos cuenta que si estoy viviendo una situación y quiero que cambie, algo querré cambiar yo para que sea diferente mi situación. Quizás dejar de hacer alguna actividad que aunque me encanta, me estresa hacerla ahora mismo, quizás empezar a dedicar tiempo para mi (5-10-15 minutos), quizás empezar a relajarme o meditar, quizás dejar mi trabajo, dejar de relacionarme con alguien con quien en estos momentos no me siento cómoda… Hay muchas opciones.

Pero si lo que quiero es no cambiar nada, no tomar fármacos, no empezar a hacer nada nuevo…y sólo que cambie la ansiedad…es como dar golpes con mi cabeza en la pared y esperar que no me duela. Porque la ansiedad es una parte de mi expresándose. Y querer que no se exprese es continuar alimentando la dificultad.

Vivir estos síntomas queremos verlo como una oportunidad para crecer. Y esto no es una frase hecha. Queremos manejar lo que nos pasa para que nos lleve a otro nivel en nuestras vidas, a nuevas formas de entender nuestras circunstancias, a nosotras mismas, a vivir más plenas y satisfechas. Es una decisión. Y sólo tú puedes tomarla.

Dejo aquí el enlace de un vídeo para aprender a estar centradas, a manejar nuestras emociones a través del contacto con nuestra respiración. Le ha ayudado a muchas personas. 

Gracias por llegar hasta aquí y compartir conmigo. Un abrazo.

*en este texto cuando utilizo el plural femenino incluyo femenino y masculino.

Imagen.

¿Si dejo de fumar con hipnosis…estaré orgulloso/a de haberlo conseguido?

Hay personas que creen que si vienen a la sesión para dejar de fumar con hipnosis no se sentirán muy orgullosos de dejarlo, puesto que han solicitado ayuda.

Bajo mi punto de vista, solicitar ayuda para conseguir cualquier cosa en la vida, lejos de ser un signo de debilidad, me parece un signo de madurez, de responsabilidad. Una cosa es que alguien haga algo por mi, y otra diferente que alguien me acompañe para conseguirlo. Y te aseguro, que ni yo ni otra persona podemos dejar de fumar por ti. Es siempre y en última instancia tu decisión.

La hipnosis, o cualquier otra técnica o terapia, es únicamente una ayuda, apoyo o soporte para conseguir tu objetivo, en este caso, dejar de fumar. Vamos a ver 5 puntos claves que aclararán por qué es tu logro dejar de fumar si te ayudas con hipnosis:

  1. La hipnosis únicamente funciona si la persona (cliente) permite que funcione, por tanto, tiene que tener VOLUNTAD de que funcione.
  2. La mente subconsciente sólo sigue las sugestiones (órdenes positivas alineadas con el objetivo que quieres conseguir)  si están alineadas con sus valores, por tanto, de un modo subsconsiente, la persona elige que la orden que va al subconsciente sea efectiva o no.
  3. Para entrar en hipnosis hace falta que la persona siga las indicaciones del hipnoterapeuta y se deje llevar. Para conseguir esto hacemos una primera parte en la sesión, en la que analizamos aspectos del hábito de fumar, y a la vez generamos confianza para que sea fácil entrar en hipnosis. Tú decides con quién y cuándo.
  4. Cuando una persona viene a una sesión para dejar de fumar, hay una parte de ella que quiere dejarlo, y otra que se resiste (si no no vendría, está claro). Durante la sesión vemos de qué manera alinear todas esas partes (consciente y subconsciente) para conseguir el objetivo de vivir liberada del tabaco.
  5. La mayoría de personas que dejan de fumar con hipnosis, lo consiguen sin sentir mono, ansiedad o irritabilidad. Por lo tanto, elegir hacerlo de este modo es elegir una alternativa amable, cuidadosa y empoderadora. Si, ¡empoderadora! Porque conseguir dejarlo de este modo es una demostración de que puedes conseguir experimentar algo avalado por muchas persona como difícil de un modo diferente: tú eliges cómo vivirlo.

Por tanto, para conseguir tener éxito dejando de fumar con hipnosis: Tienes Voluntad de hacerlo, Eliges de qué manera, Eliges con quién y cuándo, te pones de acuerdo contigo mismo y conquistas un terreno nuevo (dejar el tabaco sin mono, ansiedad o irritabilidad).

 

Evidentemente, hay muchas personas que logran dejar de fumar sin mono, ansiedad o irritabilidad sin recurrir a la hipnosis. Este es uno de tantos caminos para conseguirlo.  Si estás decidido/a y quieres dar el paso con hipnosis, te acompaño en sesiones grupales e individuales. Ver sesiones.  A mi me encanta traspasar límites, y acompañar a otras personas a conseguirlo. :)

Para más información sobre cómo funciona la hipnosis para dejar de fumar pincha en este enlace.

Un saludo!!!

Dices que no vivo en este mundo

Dices que no vivo en este mundo
que soy una ilusa, inocente
que vivo en los mundos de yupi.
que uno no tiene todo lo que quiere.
ni puede hacer sólo lo que le gusta.

Dices que soy poco realista.
que tengo pájaros en la cabeza,
que tengo mucho por aprender,
que no sé nada de la vida.

Dices que hay que poner los pies en el suelo,
que no voy a ser yo diferente a los demás.
Que a ver si maduro, espabilo.
que las cosas no son como yo pienso.

Dices, dices, dices.
Y sabes, no sólo tú dices esto.
También hay en mí una voz que está de acuerdo contigo.

Y sin embargo, aquí estoy.
desafiando esa lógica, rebelándome a esas ideas estáticas,
pesadas, constringentes.

¿Sabes? a pesar de venir del barro,
hay en mí una fuerza que está viva
que no se cree nada de lo que dices
ni tu, ni esa voz dentro de mi.

Me cansé de hacer caso a ideas oprimentes
ideas que no me dejan suficiente espacio para ser quien soy.
Que aunque no alcance a saberlo del todo,
sé que esas cajitas son demasidado pequeñas
para contenerme.

Me siento perdida. Y viva.
Me siento sola, y capaz. Dolida y fuerte.
Y ya no tengo miedo de arriesgar.
Aunque sienta mucho miedo y no sepa qué voy a hacer.
Aunque tenga mucha prisa y todo el tiempo para aprender.

Imagen:
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LA DIVERSIDAD DESDE LAS ESTRELLAS


 
 

Imagina que pudieras ver la tierra desde las estrellas, que tuvieras el privilegio de ver el planeta desde afuera, y poco a poco te acercaras a la superficie terrestre.

 
 

El viaje ha comenzado, y cuando te estás acercando a la tierra, empiezas a ver unos puntos, que más tarde descubrirás que son personas, y desde ahí todos te parecen iguales. Las personas son simples puntos en movimiento. Algunos se mueven más que otros. Pero no aprecias diferencias físicas ni conductuales entre unos puntos y otros más allá de la velocidad con que se mueven. A esa distancia todas las personas te parecen exactamente iguales.

 
 

Sigues acercándote a la superficie, y empiezas a apreciar rasgos, ritmos, y tamaños. Te acercas más y compruebas que algunos de esos puntos, que ahora identificas como personas, emiten sonidos para comunicarse. Quizás sea una lengua que no conoces, quizás sea un código nuevo para ti. En cualquier caso desde afuera todo te parece nuevo, a veces extraño.

 
 

Finalmente llegas a un espacio en que esas personas hablan el mismo idioma que tú, y además utilizan los códigos de comunicación que tú comprendes y utilizas. Los sonidos, las señales con las manos, las expresiones corporales, los silencios, el tono de la voz…

 
 

Te sientes cómodo, te sientes cómoda, entre personas con quienes compartes esta manera de comunicar, y es sencillo entenderlas y hacerles llegar tus opiniones, tus inquietudes, tus deseos. También percibes que hay personas que se expresan de manera distinta a la tuya, y a la de ese grupo de personas con quienes coincides. Esas otras personas te resultan extrañas, y te das cuenta que necesitas emplear nuevos recursos para comunicarte con ellas, estrategias nuevas que no estaban en tu repertorio. Como sentarte a su lado, y en lugar de hablar: sentir.

 
 

Estas personas no se comunican contigo hablando, ni mirándote fijamente a los ojos, y hacen movimientos que no comprendes. Te extrañas. Y te preguntas por qué harán esos movimientos raros.

 
 

Y entonces, en ese preciso momento recuerdas que justo hace unos momentos, estando más alejado, estando más alejada de la tierra, no apreciabas esas diferencias que ahora sí percibes. Que no te extrañabas con lo que ahora sí. Y te preguntas ¿a qué se debe que ahora sí perciba estas diferencias?

 
 

Entonces, miras a esa persona que aletea enfrente de ti, miras a otra persona que la mira con amor, también miras a alguien que pasaba por ahí y observa a la persona que aletea con mirada de extrañeza, miras al horizonte y te das cuenta que las diferencias que perciben unos y otros están sólo en sus mentes. Que no es algo absoluto, que no es la realidad.

 
 

Desde las estrellas todos somos iguales. Todos pertenecemos al mismo mundo. Es sólo desde la mente de las personas que apreciamos las diferencias y las catalogamos bajo nombres o etiquetas.

 
 

Y entonces te invade un sentimiento de paz enorme. Un sentimiento de paz, de comprensión y tranquilidad. Y comprendes, sin utilizar el mismo código de comunicación, a aquel que aletea, a aquella que mira con amor, y a aquel que mira con extrañeza. Y comprendes que cada una de estas personas forman parte de tu mundo, y tú del suyo. Y esta comprensión cambia por completo tu mirada sobre las personas. Dejan de ser ‘aquella que aletea’, ‘aquella que mira con amor’, ‘aquel que mira con extrañeza’, y pasan a ser un reflejo de tus ideas, de tus creencias, de tu manera de mirar y estar en el mundo.

 
 

Ahora que te has liberado, ahora que has comprendido que todos en esencia somos lo mismo, ya no miras, ni quieres mirar ‘la realidad’ de aquel modo en que separabas a las personas entre las que se comunican como tú, y las raras. Ahora sabes que esas ‘rarezas’ son oportunidades para comprender el mundo que te rodea. Ahora sabes que esas ‘peculiaridades’ están solo en tu cabeza, y sabes y quieres acercarte a ellas, porque te permiten desarrollar nuevas formas de entender la vida, nuevas formas de comunicarte contigo y con el mundo. Ya nunca más ves el mundo de aquella forma extraña.

 
 

Dedicado a todas aquellas personas etiquetadas con los nombres ‘dis-capacidad intelectual’, ‘’TEA’, ‘retraso madurativo’, ‘síndrome down’, ‘necesidades especiales’, y otros síndromes, con quienes tuve la fortuna de encontrarme, de compartir tiempos y espacios y descubrir aspectos en mí que antes no sabía que me conformaban. Gracias, gracias, gracias.

 
 

Con cariño.

 
 

Sonia Gutiérrez.