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Por qué hacer dieta no sirve para adelgazar

Imagen creada por freepik

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Es común que cuando alguien quiere adelgazar se ponga a sí misma “a dieta”, esto es, o bien seguir una metodología determinada cuando come ( no mezclar hidratos con proteinas, evitar comer grasas, azúcares, contar las calorías, etc.), o bien restringir lo que come por “sentido común” (=comer menos)

Escuchamos decir “ponte a dieta”, “estoy a dieta”, “me voy a poner a dieta”…A nivel mental vamos a ver por qué no funciona esta manera de pensar y relacionarnos con la comida para conseguir el objetivo de perder peso.

Quizás alguna vez hiciste dieta y adelgazaste. Y…¿qué pasó más adelante? En la mayoría de los casos las personas que hicieron dieta después recuperaron el peso perdido. Vamos a ver también por qué ocurre esto.

  1. PROHIBIR ALIMENTOS = AUMENTAR DESEO

Cuando estás a dieta restringes ciertos alimentos. Por ejemplo: “puedo comer lechuga y verduras y no hamburguesas o frutos secos”. Te autoimpones comer unos alimentos y te prohibes otros.

Cuando nos prohibimos comer lo que sea, a la vez que hacemos un ejercicio de voluntad estamos generando un deseo que va creciendo y creciendo. Para la mente no existe el NO. Es decir, que si me autoimpongo NO comer chocolate, en mi mente se aparece una y otra vez el chocolate, por el simple hecho de mencionarlo y pensarlo.

He facilitado sesiones para adelgazar para muchas personas, y siempre recuerdo con cariño a una clienta que decía  “a mi no me gusta el chocolate, pero cuando estoy a dieta sólo pienso en comer chocolate”. Al prohibirse comer chocolate éste aparece en su mente una y otra vez.

Así pues, prohibirnos comer alimentos, en lugar de favorecer que no lo comamos, genera el deseo de comerlo. No funciona. Es como decirle a un niño pequeño que no se suba en la silla: “no te subas a la silla, no te subas a la silla, no te subas….” ¿dónde va? A subirse a la silla. Igual funciona nuestra mente.

2) ANSIEDAD POR LA COMIDA

Quizás estás pensando…bueno, pero… ¡si no me lo prohibo estaré todo el día comiendo patatas fritas, o bombones, o pizzas!

Cuando nos prohibimos comer ciertos alimentos, ya hemos visto que aparecen en nuestra mente de manera automática y reiterada. Y bueno, los vamos rechazando con gran fuerza de voluntad, y con suerte no los comemos y nos sentimos satisfechos.

Sin embargo, esos alimentos prohibidos al aparecer una y otra vez en nuestros pensamientos, y negarnos a comerlos, el resultado es que estamos generando ansiedad por comerlos: lo deseo…pero no puedo comerlo…lo deseo…pero mejor no lo como…ojalá…pero no….sólo un poquito…mejor no…etc.. Este vaivén de pensamientos e intenciones hace que sintamos ansiedad. Tarde o temprano ¿sabes qué pasará?

Muchísimas personas dejan de prohibirse alimentos y automáticamente desaparece la ansiedad que sentían hacia cierta comida. Luego veremos cómo hacer esto.

3) EL ATRACÓN

Inevitablemente, antes o después de finalizar la dieta, nos dirigiremos a los alimentos prohibidos con mucha ansiedad. Ansiedad que se ha ido generando cada vez que los hemos prohibido. Y no comeremos un poquito de chocolate, bollos o chorizo. Nos comeremos todos los que se nos pongan por delante, porque recuerda, estás comiendo desde la ansiedad generada hacia este alimento.

Esto es algo mental. Cuando aprendemos a escuchar el cuerpo, el comportamiento es diferente. Cuando vinculamos lo que comemos con lo que nuestro cuerpo necesita evitando prohibirnos nada, se genera un equilibrio hermoso que nos lleva a comer lo que necesitamos, satisfaciendo también nuestros deseos.

Vamos a ver cómo es esto:

  1. Si me apetece un dulce, soy consciente de las sensaciones de mi cuerpo cuando  lo quiero, lo como conscientemente y lo saboreo, entonces lo disfruto y dejo atrás la culpa, entonces no sólamente aporto nutrientes a mi cuerpo, sinó que me he regalado un momento de placer (suponiendo que disfrute ese dulce, también puedo descubrir que la realidad de comer ese dulce no es tan satisfactoria como yo creía). 
  2. Una vez he tenido este momento de goce además del dulce en el cuerpo, ya no voy a necesitar más este alimento. Mi cuerpo pedirá otras cosas, y mi mente también.

Sin embargo, a menudo me encuentro con personas que comen esos dulces desde la mente. Y ni siquiera los saborean completamente cuando los comen, disfrutan del hecho de estar comiendo ese dulce, pero pasan por alto las sensaciones físicas en sus cuerpos. Escuchar nuestro cuerpo es clave para nutrirnos con aquello que necesitamos y equilibrar nuestra alimentación.

4) PASAR HAMBRE NO FUNCIONA

Cuando pasamos hambre física, esto es, que nuestro cuerpo pide alimento pero no se lo damos porque queremos comer menos para adelgazar, lo que conseguimos es activar nuestra parte más instintiva, y llega un momento que comeremos descontroladamente debido a nuestro instinto de supervivencia.

Por lo tanto, restringir no funciona a la larga. Es como poner un parche en un pinchazo de una rueda. Puede que parezca funcionar en un primer momento, y nos sirva para recorrer un tramo del trayecto,  sin embargo a la larga no funcionará y necesitaremos cambiar la rueda. De esta manera restringir puede que parezca funcionar en un primer momento, no obstante, a la larga,  habituar nuestra mente y cuerpo a la negación, provocará efecto rebote ya que estamos dejando de atender señales importantes relacionadas con lo que anhelamos y necesitamos.

Y no se trata de “darnos todos los caprichos que queramos”, estoy hablando de hacer las paces con la parte de nosotros que anhela ciertos alimentos. Ni restringir ni convertirnos en esclavos de esa parte de nuestra mente. Hacer las paces es el camino que nos lleva al equilibrio.

5) LUCHA ENCUBIERTA

Muchas personas expresan no vivir en lucha con la comida, dicen “yo no me prohibo nada”, comen lo que les apetece y no viven con la sensación de restricción. Sin embargo ocurre que aunque comen lo que les apetece, conviven con un sentimiento de culpa por hacerlo, en las conversaciones con estas personas suele aparecer el “no debería comerlo” “sería mejor que no lo comiese” “ya sé que no me conviene” etc.

Esta es otra forma sutil de prohibirse ciertos alimentos: la prohibición está, aunque se la saltan todo el tiempo.

Cuando me refiero a hacer las paces, a evitar prohibir alimentos, no me refiero a saltarnos prohibiciones, sino a desactivarlas. Y esto se consigue primero, tomando consciencia de cómo me prohibo ciertos alimentos, y segundo empezar a comer lo que antes prohibíamos con una actitud amorosa, disfrutando de la comida y sobre todo saboreándolo lentamente, para que no sólo disfrute la mente, sino también el cuerpo (sensaciones en la boca: texturas, sabores, etc.)

6) EL DIÁLOGO INTERNO

Adelgazar es una cuestión también relacionada con cómo nos hablamos a nosotras mismas. ¿Qué me cuento sobre mi cuerpo? ¿qué me digo cuando ingiero uno u otro alimento? ¿me miro en el espejo y me digo algo agradable, o me castigo por no ser cómo creo que “debería”?

Este aspecto es interesantísimo, y clave, para poder lograr sentirnos personas satisfechas viviendo en nuestros cuerpos. Hay personas que logran adelgazar hasta un peso que consideran adecuado, y sin embargo siguen sintiendo insatisfacción. Del mismo modo, hay personas que aunque no están en el peso que les gustaría, se sienten cómodas en sus cuerpos, disfrutan y viven el trayecto hacia ese peso ideal de un modo ligero, divertido, y en paz.

Por eso tomar consciencia de qué pensamos y cómo nos hablamos es tan importante para perder ese peso con el que no quieres vivir. Hay ocasiones que esta parte es muy intensa, quizás desde que eras una niña o niño has recibido mensajes (y has repetido y perpetuado) de lo “inadecuado” de tu aspecto. Transformar estos mensajes, en un aspecto más en el proceso de cambiar la relación con nuestro cuerpo y la comida, para así lograr vivir con el peso deseado.

7) SOLUCIONES

El camino hacia lograr vivir con el peso que desea cada persona, es único. Hay tantos caminos como personas. Por eso es importante respetar el camino que estás haciendo. Si estás leyendo estas líneas seguramente ya estás en ese camino, aunque todavía no estés observando los resultados que deseas.

  • Así que para empezar, aceptar y respetar el camino propio es paso número 1.
  • Escuchar las sensaciones del cuerpo, en el estómago cuando vas a comer, en la boca mientras saboreas, el nivel energético después de comer, etc.
  • Evitar prohibirte alimentos, y comerlos desde el disfrute y la escucha del cuerpo.
  • Tratarse con cariño: alguien que quiere hacer un cambio en su vida va a transitar espacios nuevos, y es natural sentir miedo e incertidumbre en el proceso. Por este motivo es tan importante ser cariñoso con un@ mism@.

Si quieres acompañamiento en tu proceso de escuchar a tu cuerpo y adelgazar puedes escribirme aquí.

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Comentarios (4)

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    RosaMaria

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    Hola, estoy completamente convencida de lo que explicas y lo he experimentado. Sin embargo a veces, se pierde esta conexión con el cuerpo y es muy difícil recuperarla, no sé exactamente porque, quizás por las circunstancias del momento,… y es entonces cuando decido ponerme a dieta (inútilmente, por cierto) como única forma de control aparente.

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      Sonia Gutiérrez Sánchez

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      Hola Rosa María,

      Gracias por tu comentario. Reconectar con las sensaciones corporales y mantener esa conexión y consciencia es cuestión de práctica, y perseverancia. Hay veces que no estamos tan conscientes, y está bien (en tanto que la exigencia no nos ayuda para avanzar). Para recuperar la conexión con el cuerpo es suficiente con llevar la atención a él, y escucharlo.

      En cuanto a ponerse a dieta, es normal que aparezca de nuevo la idea de ponerse a dieta, en tanto que ha formado parte de una forma de funcionar. Entender que a la larga no funciona es clave para evitar entrar en ese sistema que lleva al castigo y la represión (y como consecuencia al descontrol).

      Un saludo!

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      Sonia Gutiérrez Sánchez

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      Gracias por tu comentario, RosaMaria.
      Cuando te pones a dieta, cuando intentas controlar lo que comes, ¿desde donde lo haces? ¿desde el amor que te tienes? ¿desde el miedo a engordar más? ¿es una especie de castigo o reprimenda? Es muy interesante observar cómo nos tratamos a nosotras mismas. Una vez desvelamos nuestra propia manera de relacionarnos con nosotras tenemos más perspectiva, y con ella ,más opciones para conseguir vivir como queremos.

      Adelante con la escucha de tu cuerpo. (Aunque a veces lo vivas difícil, él siempre está ahí expresándose 😉)

      Un saludo.

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    Montse

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    Muy interesante

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